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Exposición sexual: No hay límites en la carrera por ganar popularidad en la red

Nueve de cada 10 adolescentes tienen celulares y el 36% admite que envía fotos en poses eróticas.
“¿Vieron el video del baño?”, pregunta una adolescente en su grupo de WhatsApp. “Es tremendo; ahí se los paso”, les pone a continuación a sus amigos. Las imágenes recorrieron miles y miles de celulares de jóvenes de nuestra provincia y llegaron hasta los rincones más inesperados. Medios nacionales replicaron la “noticia” y cuando los autores y sus familias intentaron detenerlo, ya era demasiado tarde: la filmación de dos chicos tucumanos teniendo sexo en el baño de un bar fue el comentario obligado de la última semana y activó la alarma de la reflexión en distintos ámbitos.El escándalo por la difusión de este video íntimo dejó al descubierto una tendencia que no para de crecer entre los jóvenes: un estudio de la organización civil Chicos.net señala que nueve de cada 10 adolescentes tiene celular y el 36% admite que envía fotografías suyas en poses sexuales.Lejos de preocuparse por preservar su privacidad, los adolescentes publican lo que hacen, lo que piensan, lo que sienten para que todos sus amigos los vean. Cuantos más “Me gusta” tengan, mejor. Pero, en la carrera por ganar popularidad en la red, los adolescentes suelen olvidar que a veces tal nivel de exposición puede ser riesgoso, advierten los especialistas.

La pregunta es: ¿los adolescentes saben diferenciar qué es público y qué es privado? “Creo que hay que volver a aprender el concepto de privado. Eso que sólo está reservado para uno o para la pareja. Cuando le preguntás a un adolescente qué es esto, se tilda, no saben qué contestar. Creen que lo privado es eso que escriben en un cuaderno y nada más”, explica Silvia Bono, psicopedagoga.

El entorno

El perfil de Facebook pasa a ser la carta de presentación desde donde los adolescentes construyen su imagen hacia afuera. “La autoestima se termina de configurar en cómo me ven los demás. La sexualidad está a la orden del día y sobreestimula a cualquiera. Hay que pensar que son adolescentes que no están consolidados en su autoestima, además, estamos en un entorno exageradamente sexualizado, por lo que no resulta raro que busquen esto para ser aceptados por otros”, reflexiona Mileva Pavicich, sexóloga.

Por eso, insiste Pavicich, no es raro encontrar entre las jóvenes fotografías que transmiten una imagen erotizada: curvas, tacos, maquillaje… y entre los varones comentarios que aprueban y piden más.

En esta pérdida del sentido de privacidad las cuestiones sexuales son las más evidentes. En los medios sobran los ejemplos de las filtraciones de los “videos hot” de los famosos. Esos que después que estallan parece que le dan a sus protagonistas más fama y aceptación.

Al final, los adolescentes terminan siendo parte y a su vez víctimas sociales del destape desmedido. Pero ¿hasta dónde son conscientes de las consecuencias y pueden soportarlas? “No creo que sean conscientes de las consecuencias. No las miden cuando buscan la aceptación”, añade la sexóloga. Y las secuelas emocionales pueden ser graves. “La exposición te trauma y sólo el apoyo de la familia y de los que te quieren puede ayudarte a sobrellevarla”, comenta Mileva.

Desde el momento en que aparece material visual y los actos sexuales se cometen en sitios públicos, entonces, es porque ya sucedieron en esferas más privadas. “Sucede en las escuelas y colegios en distinta medida. Las edades bajan cada vez más; ahora hay chicos que a los 12 años ya han tenido su primera experiencia sexual”, indica la psicopedagoga. Ante esto, las soluciones que ofrecen las instituciones educativas son escasas. “Algunos instalaron cámaras en aulas y baños, pero los chicos también saben cómo hacer para que no los capte la lente”, añade. ¿Y para qué subirlo dejarlo registrado y subirlo a la web? Quizás forme parte del combo de la transgresión. “Se usan las redes para llamar la atención. Es como si no alcanzara otra cosa”, reflexiona.

Más atentos que nunca

Para Mileva, todo pasa por una cuestión de formación. Mas allá de que la sexualidad es privada hay conductas que no son acordes para chicos de 14 o 15 años. No hay en ellos un conocimiento completo de lo que es la sexualidad y cómo se la debe vivir. “Los padres y educadores tenemos que estar más atentos que nunca y más cerca. Hay que reforzar la educación en valores”, opina. Cada caso debe hacer que giremos la vista hacia los chicos porque están muy descuidados, añáde.

La exposición se vive desde la casa. “Los chicos saben por qué los padres discuten. El padre sabe que el hijo se droga y el hijo sabe que su padre es infiel”. Hay que comenzar a reeducar al adulto. Pareciera que en tiempos de posmodernidad -opina Silvia- los valores de otras épocas son inútiles.

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar

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