Sexting, apuntes para una definición

Resumen

Las prácticas sociales surgidas de la interacción humana con las tecnologías de la comunicación han gestado nuevos conceptos, que nos permiten entender las relaciones personales, también en el plano de la sexualidad. En este siglo se conoce, se aprende, se habla y se practica la sexualidad con la mediación de la tecnología, de forma que los discursos en torno a ella se cubren de metáforas (Belli et al., 2005) que permiten explicar las prácticas actuales. El término sexting, que puede citarse como un ejemplo claro de lo expuesto, es un anglicismo que se forma con una combinación de dos palabras sex (sexo) y texting (acción comunicación mediante el envío de un mensaje escrito o una fotografía a través del teléfono celular) (Garner, 2011). Diversas disciplinas se han abocado a su estudio; sin embargo, su definición aún es objeto de polémica en el campo científico y los estudios teóricos parecen mostrar que pueden existir diferencias culturales en torno a la práctica, pero también se han evidenciado diferencia en la edad de los participantes.
Este trabajo, fundamentalmente de tipo documental, tiene como objetivo ofrecer una definición del fenómeno sexting en nuestro contexto y de los jóvenes en particular. Parte de un análisis de bibliografía científica puesta en diálogo con contenido multimedia sobre la temática publicado en medios digitales argentinos. Por otra parte cuenta con datos de una encuesta entre adolescentes tucumanos sobre el uso y el significado del término. Los resultados indican que el término sexting es de uso común en los discursos periodísticos y científicos, sin embargo los adolescentes tucumanos desconocen su significado.

Ma. Evangelina Narvaja

En ACTAS IV Reunión Nacional de Investigadoras/es en Juventudes de Argentina.
“Juventudes. Campos de saberes y campos de intervención. De los avances a la agenda aún pendiente”. Villa Mercedes, San Luis, 2014.

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El sexting y el derecho de la mujer

La práctica del sexting puede dañar la integridad moral de una persona. Generalmente, son las mujeres jóvenes las principales perjudicadas. Los hombres parecen creer que al tomar fotos o grabar videos, con consentimiento de la pareja, al mantener relaciones sexuales, poseen total libertad para difundir el material. Muchas, lamentablemente, han sido víctimas de la necesidad masculina de mostrar como un “trofeo” fotografías íntimas.

Es así el caso de una joven uruguaya que ha sido totalmente violentada en su intimidad y en sus derechos fundamentales al haber sido difundido un video donde aparece manteniendo relaciones sexuales en un camping, que fue publicado por los hombres que la acompañaban.

El sexting, en este caso, es otra muestra de violencia de género.

Imagen: Jesse Lenz para Rolling Stone

Así lo explica Mariana Fossatti, socióloga y feminista uruguaya:

Lo que más me llamó la atención del debate es el constante cuestionamiento al derecho que tiene una persona que aparece en un video sexual, de reclamar que la divulgación del video es un abuso. Parece que por ser mayor de edad, por haber participado (parece) de forma voluntaria en el video, por haber tenido algunas conductas que la “moral” condenaría como reprochables (consumir drogas, tener sexo grupal), perdería el derecho no sólo a denunciar el abuso, sino directamente a sentirse herida por la divulgación de unas imágenes que nunca quiso que se conocieran públicamente.

Entiendo que sí tiene derecho a denunciar un abuso en contra de sus derechos fundamentales, que vivió y vive una situación de violencia de género y que el hecho de que esto suceda en un entorno mediado por nuevas tecnologías no significa que son necesarias “ciberleyes” para manejar este caso.

Les dejo el link de la columna de opinión “Tiene derecho”.

Una breve mirada sobre el sexting

Imagen: http://www.sexting.es (Pantallas amigas)

Las investigaciones que se han realizado sobre esta temática no han profundizado en las motivaciones de los adolescentes para practicar sexting. En Argentina, aun no se han desarrollado investigaciones que se ocupen de esta problemática y que puedan ofrecer respuestas para tratar este fenómeno que perjudica cada vez más a los jóvenes.

La prensa trata el tema del sexting adolescente, haciéndose eco de las terribles consecuencias que pueden conducir a los adolescentes, en algunos casos, a procesos judiciales. Los especialistas consultados por medios de comunicación, manifiestan que los adolescentes desean aumentar su popularidad y encuentran que, publicando este tipo de contenido en las redes sociales virtuales, pueden publicitarse y alcanzar su objetivo, aunque no toman en cuenta los riesgos que puede acarrear esta conducta.

Un diario de la provincia de Tucumán se preguntaba en una nota que tocaba el tema si “¿los adolescentes saben diferenciar qué es público y qué es privado?”. Una psicopedagoga consultada, respondía que ellos no entienden el concepto de privado.

Pero no es de extrañarse que los adolescentes realicen este tipo de prácticas cuando son bombardeados constantemente con información acerca de hombres y mujeres- pero sobre todo mujeres- que se volvieron “famosos” o que aumentaron su popularidad porque sus fotos de desnudos o manteniendo relaciones sexuales se hicieron públicas.

Por otro lado, no podemos negar la sobre exposición del cuerpo de la mujer, la objetivización que pesa sobre el cuerpo femenino y que construye un ideal, una ficción, al que muchas adolescentes aspiran. Por otro lado, como reflexionaba una sexóloga consultada en la misma edición del diario, “estamos en un entorno exageradamente sexualizado”. Los adolescentes consumen este discurso mediático que vincula la imagen corporal y la exposición de la sexualidad con la aceptación y la fama.

Durante la adolescencia, el despertar sexual y la necesidad de fortalecer la autoestima, constituye un sustento especial para que el sexting prolifere entre esta población que cada vez tiene más acceso a los dispositivos tecnológicos y a la conexión a internet.

 

¿Vas a sextear? Pensalo dos veces

Piensa antes de dar clic y enviar alguna imagen.

¿Con tu teléfono celular o cámara digital te tomaste una foto sexi y estás listo para enviársela a tu novio/a o a esa persona que te gusta?… antes de hacer clic en enviar, tómate unos minutos, te proponemos cinco temas sobre los cuales pensar:

Nada de lo que envíes o compartas en Internet es privado.

  • Los mensajes y las imágenes que envías pueden ser reenviados o mostrados a otros sin tú autorización o conocimiento.
  • Gran parte de los correos y mensajes que intercambias víachat o redes sociales guardan la información en servidores.

En Internet no puedes cambiar de opinión.

  • Una vez enviada una imagen o publicado un cometario, no hay forma de retroceder o de hacer clic en “deshacer”.
  • Pese a haber borrado alguna información (foto o mensaje), ésta pudo haber sido vista y copiada por alguna otra persona, o puede ser encontrada nuevamente haciendo uso de búsquedas especializadas.

No te sientas presionado a hacer cosas que no quieres.

  • Uno de los motivos más comunes para el envío de imágenes o mensajes sugestivos es la presión social, ya sea de los amigos o la pareja.
  • Hay muchas maneras de expresar cariño o gusto, no necesariamente tienes que quitarte la ropa.

Ten presente la reacción de quien recibe el mensaje.

  • Es posible que para ti el envío de una imagen o mensaje sea un acto gracioso o de coquetería. Sin embargo, puede significar algo distinto para quien lo recibe.
  • Recuerda que con cualquier mensaje o imagen que compartas o publiques, está en juego tu reputación digital y “análoga”.

El anonimato en Internet no existe.

  • Muchos jóvenes envían imágenes y mensajes sexuales a sus amigos virtuales, pensando erróneamente, que al ser sólo amigos virtuales, no habrá problema alguno ya que esa persona no sabrá con exactitud dónde vives o estudias. Lastimosamente en internet ese rastreo es posible, y sobre todo, fácil de hacer.

* Información de http://www.enticconfio.gov.co/